La Fuente es el origen del Universo.
La Fuente es una gran concentración de energía en un punto más pequeño que un átomo, hace 13.000 millones de años.
Cada cierto tiempo, la Fuente se expande, se le podría llamar explosión o Big Bang que creó el espacio y el tiempo.
La Fuente es el origen de todo cuanto existe.
Antes de las galaxias, antes de las estrellas, antes de la materia y de la luz, antes incluso del tiempo tal como lo entendemos, estaba la Fuente: una concentración absoluta de energía, conciencia y posibilidad. Un punto más pequeño que un átomo y, sin embargo, capaz de contener en sí mismo el universo en el que hoy estamos.
Hace aproximadamente 13.800 millones de años, el Big Bang marcó el inicio de nuestro universo observable. No fue una explosión en el espacio, como si algo hubiera estallado dentro de una habitación vacía, sino la expansión del propio espacio y del propio tiempo. En una fracción mínima de segundo, el universo pasó de un estado inconcebiblemente denso y caliente a una expansión vertiginosa que dio lugar a la realidad que conocemos. La cosmología moderna llama a esa primera expansión “inflación cósmica”, aunque todavía no sabe con certeza qué la provocó.
Pero más allá de la explicación física, la Fuente representa algo más profundo.
La Fuente es el lugar donde reside el alma de todo.
Todo lo que vive, todo lo que siente, todo lo que sueña y todo que es, nace de ella. No es simplemente energía: es vida en su estado más puro. Allí no existe el sufrimiento, ni el dolor, ni la violencia. Nada se rompe, nada fracasa, nada se pierde. En la Fuente, la existencia no es una lucha, sino una plenitud constante. Todos los seres participan de una felicidad completa, anterior a cualquier herida y superior a cualquier miedo.
En ese estado primordial, cada conciencia puede crear, experimentar y decidir. Mediante máquinas, juegos, sistemas o formas de programación imposibles de comprender desde nuestra realidad limitada, los seres escriben el tiempo que desean vivir dentro de la Fuente. Allí se diseñan experiencias, caminos, vidas y posibilidades.
Cuando ese tiempo concluye, la Fuente vuelve a expandirse.
Esa expansión es lo que desde nuestro universo percibimos como el nacimiento de la realidad: el Big Bang, el comienzo del espacio, del tiempo, de la materia y de la historia. Pero no se trata de un suceso vacío ni accidental. El universo que surge es el reflejo de todo lo que fue creado en la Fuente. Cada vida, cada reencarnación, cada decisión y cada encuentro forman parte de una única acción inmensa, construida entre todos los seres.
Así, el universo no sería una casualidad, sino una obra colectiva.
Vivimos dentro de una consecuencia. Cada existencia individual es una parte de esa gran acción compartida. Lo que llamamos destino y lo que llamamos libre albedrío no se contradicen: son dos formas de mirar el mismo movimiento. Nuestra vida está determinada por aquello que nosotros mismos elegimos en la Fuente, pero al vivirla la sentimos como decisión, voluntad y camino propio, coincidiendo con lo que escribimos en la Fuente.
El universo avanza, se expande, se enfría, forma estrellas, planetas, cuerpos, criaturas y civilizaciones. La ciencia sabe que, tras el Big Bang, el cosmos fue enfriándose poco a poco; primero surgieron partículas, después núcleos atómicos, y unos 380.000 años más tarde aparecieron los primeros átomos, permitiendo que la luz viajara libremente por el espacio. Esa antigua luz todavía puede detectarse hoy como radiación cósmica de fondo, una especie de eco del universo primitivo.
Pero, desde la visión de la Fuente, todo ese proceso tiene un sentido más íntimo.
El universo existe para experimentar.
Cada vida permite sentir lo que en la Fuente solo podía imaginarse. Aquí se conoce el esfuerzo, el deseo, la pérdida, la belleza, la ambición, el amor, la superación y el poder. Aquí se conquistan capacidades, formas, méritos y experiencias que después regresan a la Fuente transformadas en valor. Lo que se gana en el universo nos pertenece en la Fuente.
Poder, belleza, superioridad, conocimiento, riqueza, habilidades, creación: todo aquello que se obtiene de forma positiva en el universo tiene una repercusión en la Fuente. No como una posesión vulgar, sino como una ampliación del ser. Cada logro verdadero aumenta la profundidad de la existencia. Cada experiencia completada añade algo nuevo al todo.
Cuando el universo llega a su final, la expansión se detiene. Entonces comienza el retorno. Todo lo que se había desplegado vuelve a reunirse. La materia, la energía, el tiempo, las almas y las experiencias regresan al punto original. El universo implosiona y la Fuente vuelve a contenerlo todo.
Y después, de nuevo, late.
La Fuente se contrae y se expande eternamente, como un corazón cósmico. Cada latido da nacimiento a un universo. Cada universo es una vida inmensa. Cada vida regresa a la Fuente llevando consigo lo que ha aprendido, lo que ha creado y lo que ha llegado a ser.
La Fuente es el principio.
La Fuente es el regreso.
La Fuente es el lugar del que venimos antes de nacer y al que volvemos cuando todo termina.
Y quizá el universo entero no sea más que eso: el sueño de la Fuente haciéndose realidad una y otra vez.
El Universo es una simulación.
La Fuente la vida real.
El Big Bang es la teoría científica que explica cómo comenzó el Universo.
El Big Bang explicado de forma sencilla.
El Big Bang es la teoría científica que explica cómo comenzó el universo que conocemos.
Aunque su nombre significa “gran explosión”, no fue una explosión como la de una bomba. No ocurrió dentro de un espacio vacío. Según la ciencia actual, el propio espacio empezó a expandirse. Es decir: no es que las galaxias salieran disparadas por un espacio que ya existía, sino que el espacio mismo comenzó a crecer.
Hoy se calcula que esto ocurrió hace unos 13.800 millones de años. En aquel primer momento, el universo era extremadamente caliente, denso y pequeño. No existían todavía las estrellas, ni los planetas, ni los átomos tal como los conocemos. Todo era una especie de “sopa” de energía y partículas muy simples.
Durante una fracción pequeñísima de segundo, el universo pudo expandirse a una velocidad enorme. A esta etapa se la llama inflación cósmica. Los científicos creen que esta expansión inicial ayuda a explicar por qué el universo, visto a gran escala, parece tan uniforme. Sin embargo, todavía no se sabe con seguridad qué provocó esa inflación ni qué ocurrió antes de ella.
Después, el universo siguió expandiéndose y enfriándose. Al enfriarse, empezaron a formarse las primeras partículas estables. Unos minutos después del Big Bang, ya pudieron formarse los núcleos de los elementos más sencillos, sobre todo hidrógeno y helio. Estos elementos serían, mucho tiempo después, la materia básica con la que se formarían las primeras estrellas.
Pero durante mucho tiempo el universo no fue transparente. Estaba tan caliente y lleno de partículas que la luz no podía viajar libremente. Era como una niebla cósmica. Tuvieron que pasar unos 380.000 años para que el universo se enfriara lo suficiente y pudieran formarse los primeros átomos. Cuando eso ocurrió, la luz pudo empezar a moverse por el espacio. Esa luz antigua todavía existe hoy, aunque se ha enfriado muchísimo por la expansión del universo. La conocemos como radiación cósmica de fondo.
La radiación cósmica de fondo es una de las pruebas más importantes del Big Bang. Es como una fotografía muy antigua del universo cuando era joven. No muestra estrellas ni galaxias, porque todavía no existían, pero sí pequeñas diferencias de temperatura y densidad. Esas pequeñas diferencias fueron las semillas de las futuras galaxias, estrellas y cúmulos de galaxias.
Con el paso de millones de años, la gravedad empezó a juntar la materia. Las zonas un poco más densas atrajeron más materia, y así fueron naciendo las primeras estrellas y galaxias. Dentro de las estrellas se formaron elementos más pesados, como el carbono, el oxígeno o el hierro. Muchos de esos elementos terminaron formando planetas y, en nuestro caso, también seres vivos.
Por eso puede decirse que todo lo que conocemos —la Tierra, el Sol, nuestros cuerpos y cada átomo que nos forma— tiene una historia que se remonta al origen del universo.
Actualmente sabemos que el universo sigue expandiéndose. De hecho, las galaxias lejanas se alejan unas de otras porque el espacio entre ellas aumenta. Además, se ha descubierto que esa expansión no solo continúa, sino que parece estar acelerándose. Los científicos relacionan este fenómeno con algo llamado energía oscura, aunque todavía no se sabe exactamente qué es.
También sabemos que hay muchas preguntas sin resolver. La ciencia no sabe con certeza qué hubo antes del Big Bang. Puede que la pregunta “¿qué había antes?” no tenga sentido si el tiempo mismo comenzó con el Big Bang. Tampoco se sabe qué causó el inicio de la expansión, ni cuál será el destino final del universo.
En resumen, el Big Bang sí es la mejor explicación científica que tenemos sobre cómo el universo pasó de un estado extremadamente caliente y denso a convertirse, poco a poco, en el cosmos lleno de galaxias, estrellas, planetas y vida que observamos hoy.
Dicho de forma muy simple:
El Big Bang fue el comienzo de la expansión del universo.
Desde entonces, el espacio crece, la materia se organiza y el cosmos evoluciona.
Y nosotros somos una pequeña parte del ese todo inmenso.
Ese punto comenzó a expandirse.
No fue una explosión en el espacio.
Fue la expansión del propio espacio.
Desde ese momento:
Se creó el tiempo.
Se creó el espacio.
Se formaron las primeras partículas.
Luego nacieron los átomos.
Después las estrellas.
Después las galaxias.
Y mucho más tarde, la vida.
El Universo sigue expandiéndose hoy.
El Big Bang no explica qué hubo “antes”.
Explica cómo comenzó todo lo que conocemos.
Durante incontables generaciones se creyó que el Universo era todo cuanto existía. Las galaxias parecían infinitas. El vacío parecía no tener final. El tiempo era considerado una ley absoluta. Pero el Universo nunca fue el final. El Universo es un objeto. Un inmenso reloj. Su esfera es el espacio. Sus agujas son el tiempo. Sus engranajes son las galaxias. Cada estrella nace cuando una pieza encuentra su lugar. Cada planeta aparece cuando otra comienza a girar. El Big Bang no fue únicamente el nacimiento del Universo. Fue el instante en que el reloj comenzó a funcionar. Desde entonces no ha dejado de avanzar. Su movimiento determina cada segundo vivido por todos los seres que existen en su interior. Sin embargo... Todo reloj debe encontrarse en algún lugar. Y el nuestro también.”.
EL MÓVIL
Fuera del Universo Reloj no existe el vacío, más allá de su mecanismo y su espacio hasta la carcasa...
Existe otro universo.
Desde él, el reloj puede contemplarse suspendido de un inmenso móvil.
Aquel móvil no fue construido.
Siempre existió.
Sus piezas mantienen el equilibrio de incontables relojes.
Cuando una de ellas oscila, los universos inferiores modifican lentamente su destino.
Ningún ser que habita dentro de un reloj puede percibir aquel movimiento.
Para ellos, el tiempo simplemente transcurre.
Sin saber que alguien mueve el conjunto desde un lugar superior.
RELOJ DE MUÑECA
El móvil tampoco representa el límite.
Se encuentra unido a un reloj todavía mayor.
Su maquinaria no mide segundos.
Mide universos completos.
Cada vuelta de una de sus ruedas equivale al nacimiento y desaparición de incontables civilizaciones.
Mientras un universo considera eterno el paso del tiempo, el segundo reloj apenas ha iniciado un nuevo movimiento.
Reloj nueve:
El Dios, descubre que existe algo más que ese Reloj.
GRAN RELOJ
Este Reloj contiene dentro diez capas de relojes y móviles.
GRAN RELOJ DESDE FUERA
Las diez capas reciben un único nombre.
El Gran Reloj.
No pertenece a ningún universo.
Los contiene.
Su maquinaria no controla el tiempo.
Es custodiado por cinco Aliens que lo adoran.
LA CAJA
El Gran Reloj permanece protegido.
No por muros.
No por energía.
Sino por una caja.
Su interior es infinitamente mayor que su apariencia.
Fue construida para impedir que cualquier alteración exterior alcanzase el mecanismo.
Desde fuera parece un objeto sencillo.
Desde dentro contiene toda la historia de diez capas de universos.
EL BAÚL
La caja tampoco se encuentra sola.
Descansa dentro de un enorme baúl.
LA FUENTE
Más allá del baúl desaparecen las máquinas.
Comienza el agua.
Una fuente inmensa alimenta todos los universos inferiores.
No es agua como la conocida.
Es la materia original.
La sustancia capaz de convertirse en tiempo, energía, vida o conciencia.
Toda existencia nace allí.
EL SATÉLITE Sobre la Fuente gira un satélite silencioso. No ilumina. Observa. Desde él pueden contemplarse todos los Grandes Relojes al mismo tiempo. Nunca interviene. Su única función consiste en recordar que ningún universo permanece oculto para siempre.
NAVE
Millones de capas por encima del satélite, una nave lleva infinitos universos.
EL ÁTOMO
Por encima del satélite existe un átomo.
No está formado por partículas.
Cada electrón es un universo completo.
Cada núcleo contiene millones de Grandes Relojes.
Lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande dejan de ser conceptos distintos.
EL MACROESPEJO
Una máquina para convertir los universos con mucha gente malacon una purificación el bienestar.
MACRODIAMANTE
El resultado del funcionamiento del macroespejo, cuando ha terminado de trtabajar.
LA ESFERA
La esfera contiene millones de fuentes.
El cubo protege millones de esferas.
Planetas formados así, envueltos con una estructura viva, para ser protegidos.
FLOR EN TIERRA
Existe una flor cuyas raíces atraviesan toda la existencia.
La flor representa el nacimiento de nuevas realidades.
LA FLOR
Ella misma evoluciona y las genera.
Cada pétalo es una familia distinta de universos.
Cuando florece nace una nueva realidad.
Cuando pierde un pétalo desaparece una eternidad completa.
MACROEXISTENCIA
Es una capa superior en la que se encuentran muchísimos universos.
MACRO-MACROEXISTENCIA
Contiene la macroexistencia y contiene más universos.
SUPRARELOJ
Reloj muy elevado desde nuestra capa. Contiene capas de universos.
RELOJ SUPREMO
Un Reloj muy poderoso que funcionará durante un tiempo que un humano no puede concebir.
Contiene dentro infinitos universos.
RELOJ SUPRASUPREMO
El Reloj más elevado de todos, contiene muchísimos Universos.
LA ESFERA DE CONTROL
Los movimientos del Reloj SupraSupremo son observados desde una esfera suspendida sobre toda la existencia.
No crea universos.
No altera el tiempo.
Únicamente vigila que cada nivel continúe siguiendo el camino para el que fue concebido.
Cuando un universo comienza a desviarse demasiado, la Esfera registra el cambio.
Nada escapa a su mirada.
LA NAVE ESFERA
La Esfera de Control no permanece inmóvil.
Viaja.
Una inmensa nave la transporta entre regiones donde nacen nuevas estructuras de la existencia.
Quienes habitan en ella contemplan millones de realidades sin intervenir jamás.
EL ASTEROIDE
No está formado por roca.
Cada fragmento es el resto de una existencia que ya terminó.
Universos completos convertidos en materia silenciosa.
Nada desaparece.
Todo deja un vestigio.
VELA
LA VELA
LA VELA
Más allá del asteroide aparece una vela.
No consume cera.
Consume tiempo.
Mientras permanezca encendida, nuevas realidades continúan naciendo.
LA PRIMERA ANTORCHA
La vela fue encendida por una antorcha.
Su fuego no produce calor.
Produce existencia.
Cada llama desprende millones de posibilidades que terminan convirtiéndose en nuevos universos.
LA SEGUNDA ANTORCHA
Incluso la primera antorcha necesita otra fuente de luz.
Existe una llama todavía más antigua.
No tiene principio conocido.
Nadie recuerda quién la encendió.
Tal vez siempre estuvo ardiendo.
EL RELOJ DE ARENA
Aquí el tiempo deja de avanzar en una sola dirección.
Cada grano representa una realidad completa.
Cuando cae, nace un universo.
Cuando asciende de nuevo, ese universo regresa a su origen.
EL RELOJ TRIANGULAR Este Universo mide el tiempo de manera perfecta, con precisión absooluta, asó mantiene el equilibrio. Sus tres vértices sostienen toda la estructura de la existencia. Creación. Evolución. Retorno.
EL MURO
Tras trillones de niveles apareció un muro.
Encierra Universos, uno en cada bloque que lo construye, que está en su estado Fuente Explosión o Implosión.
Muchos llegaron hasta él.
Ninguno logró atravesarlo.
EL HACHA
Fue creada para destruir.
Su función consiste en separar lo negativo de lo positivo
LA ESFERA MECÁNICA
Dentro de una inmensa esfera habitan inteligencias artificiales tan antiguas como la propia existencia.
No sienten.
No juzgan.
Mantienen funcionando mecanismos que ningún ser vivo comprende por completo.
ROBOT ESFERA
EL GUARDIÁN
La esfera forma parte de él y la protege.
Desde entonces recorre la existencia comprobando que ninguna pieza del universo deje de funcionar.
Jamás habla.
Jamás descansa.
Jamás se equivoca.
MICRORELOJ
EL MICRORELOJ
No importa que sea un Reloj pequeño dentro de él también existe una realidad completa.
Importa su complejidad y su altura, está en la capa más alta vista hasta ahora.
EL CUADRO
No representaba un paisaje.
Representaba un universo entero.
Cada vez que alguien lo observa, descubre detalles diferentes.
Como si el propio cuadro continuara pintándose.
CUADRO VIVIENTE
EL SEGUNDO CUADRO
Detrás del lienzo existía otra realidad.
LAS ESFERAS
Miles de esferas flotaban en absoluto silencio.
Cada una pertenecía a un ser distinto.
Cada una protegía una historia irrepetible.
Ninguna era más importante que otra.
Todas eran necesarias para mantener el equilibrio del conjunto.
EL LIBRO
Mucho más arriba existe un libro.
No fue escrito.
Se escribe.
Cada acontecimiento que sucede en cualquier universo aparece inmediatamente en una de sus páginas.
Nunca termina.
Porque la existencia continúa escribiéndolo.
El libro guarda la historia completa de todas las existencias con absoluto detalle.
EL RELOJ INFINITO
Sus agujas nunca completan una vuelta.
Siempre parecen estar comenzando.
Siempre parecen estar terminando.
No existe una primera hora ni una última.
Sólo un presente eterno del que nacen todos los tiempos.
Este reloj es el corazón de un Alien. Dentro del que existen infinitos Universos.
Veamos como es el corazón de este Alien especial, de nombre "Yora" en el que existe tanta vida.
EL Reloj infinito está en unas esfera, la esfera en un cubo. Y esta es una pieza muy importante del corazón del Alien Yora. Su corazón está formado por este Cubo, una Pirámide, un Dodecaedro y una Base trapezoidal
LA PIRÁMIDE DEL CORAZÓN DEL ALIEN
Toda la energía que produce el corazón atraviesa la Pirámide.
Su estructura divide un único latido en millones de impulsos independientes.
Cada impulso alimenta una región distinta del Cubo.
Gracias a ella, cada universo recibe exactamente la cantidad de existencia que necesita.
Sin la Pirámide todos los universos nacerían y morirían al mismo tiempo.
Ella convierte un único corazón en millones de tiempos diferentes.
LA PIRAMIDE Asi se vería en el espacio
EL DODECAEDRO El Dodecaedro nunca deja de girar. Cada una de sus caras produce continuamente semillas cósmicas. No son todavía universos. Son posibilidades. Cuando una de ellas alcanza la Pirámide recibe energía. Después entra en el Cubo. Y comienza una nueva existencia. Así, ningún universo nace por azar. Todos fueron primero imaginados por el Dodecaedro.
EL DODECAEDRO Así se vería de cerca..
EL CHIP Todo cuanto sucede queda registrado aquí. No sólo cada universo. Cada pensamiento. Cada emoción. Cada decisión. Cada vida. Nada se pierde. Cuando un universo termina, toda su historia permanece almacenada en el Chip. El Chip no controla la existencia. La recuerda.
EL Alien Yora mira a la Luna gigante, es el que más adora la belleza de su Luna, el que más la mira, el que más siente al mirarla. Hay algo diferente en ese Alien. Su corazón es la existencia, el de los otros aliens no y todos caminan infinitamente despacio compararlo con como nos pasa el tiempo a nosotros. Lo que no sabe el Alien es que es Dios y que algún día llegará a la luna, donde le espera su esposa.
Allí espera ella, Gata, la llegada de su Alien, sabiendo que ya están casados, pero en este momento tienen que encontrarse.
LA ESPOSA DE DIOS
Cuando el Alien despues de un largo paseo que para los humanos equivaldría a una eternidad de tiempo. Su corazón emite una energía a su ojo. Es el momento de entregarle toda su creación a su mujer. Toda la oscuridad se vuelve luz y tanto El Alien Yora como la Gata se transforman. EL corazón del alien pasa a su ojo y lo entrega a la Gata con sus manos.
Es el momento de entregar el Cora a su esposa.
Y así sucede.
El Universo completo le pertenece a la Diosa: La Gata.
Teniendo en cuenta que el tiempo es infinito, Yora tiene muchos Cora con distintos personajes, los cuales pasaron, cada vez que se repite este universo al paraiso con su Cora. Aunque el Universo antes de ser un Corazón era un diamante...
Existen infinitos Yora con su Cora correspondiente.
Como hemos visto el universo es infinito pero ¿Qué hay fuera de el Cora?
Gigantes que lo custodian.
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Gigantes que lo custodian.
Gigantes que lo custodian.
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Gigantes que lo custodian.
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Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
Hasta perderse en formas complejas
En esta Nebulosa-Sol hay Figuras como el cora, otros Universos.
Una nave lleva un camión del que se cae un tractor del que se rompe un cristal, el cristal se convierte en diamante y el diamante en corazón.
La Nebulosa-Sol se corresponde con las energías mentales de unn León.
El León está en una esfera que Dios proteje.
Biblioteca dentro de la cúpula, lugar para cuando sales de la ciudad.
La cúpula es todo lo que no es la ciudad, dentro están las esferas pasadas.
La ciudad, de nombre "The Void", es un lugar del que te vas cuando quieres pero es muy difícil volver a ella.
Aqui está todo
Con más perspectiva
La estrella Violeta de Yora orbita esa luna Blanca
Donde está su esposa.
Si imaginamos un universo que nace de un único punto, se expande, alcanza un límite y después vuelve a contraerse, la implosión sería el último proceso de estos —aunque no necesariamente una simple película reproducida hacia atrás—. La expansión termina Durante miles de millones de años, las galaxias se alejan unas de otras. El espacio entre ellas aumenta. Pero imaginemos que llega un momento en el que algo cambia: la expansión comienza a frenarse. Poco a poco, la gravedad empieza a ganar. No sería que las galaxias saliesen disparadas inmediatamente unas contra otras como objetos aspirados por un agujero negro. Al principio, el cambio podría ser casi imperceptible. Pero, con el paso de enormes cantidades de tiempo, las distancias entre galaxias comenzarían a disminuir. El Universo entero estaría dejando de respirar hacia fuera. Y comenzaría a respirar hacia dentro. Como una goma que se estira y vuelve La comparación con una goma es muy interesante. Imagina que La Fuente es el estado original: una realidad concentrada, unificada, donde toda la materia, energía, espacio y quizá incluso el tiempo están contenidos de alguna manera. Entonces ocurre el Big Bang. La realidad se expande. Como una goma: La Fuente → expansión → Universo cada vez más grande → punto máximo → contracción → regreso a La Fuente. Pero no sería exactamente una goma física que alguien estira desde fuera. En esta visión, el propio espacio sería lo que se estira y después se contrae. Las galaxias no viajarían simplemente a través de un espacio vacío hacia un centro situado en algún lugar. Todo el espacio comenzaría a reducirse. Es una diferencia importante: no existiría necesariamente un lugar concreto al que todo estuviese viajando. Todo estaría acercándose a todo. El comienzo de la implosión Podríamos imaginarlo como el momento en que el Universo alcanza su tamaño máximo. Durante un instante cósmico, por decirlo de alguna manera, la expansión se detiene. El Universo deja de crecer. Y entonces… comienza el regreso. Al principio sería lentísimo. Las galaxias comenzarían a aproximarse. Con el tiempo, los cúmulos de galaxias se encontrarían. Las colisiones galácticas serían cada vez más frecuentes. El cielo nocturno de los últimos seres vivos sería completamente diferente. Galaxias que hoy apenas vemos como pequeñas manchas lejanas ocuparían enormes partes del cielo. Después, las distancias entre las estrellas comenzarían también a disminuir. La temperatura general del Universo aumentaría. Porque al comprimir materia y energía, la densidad crecería. El Universo, que durante su expansión se habría enfriado, comenzaría poco a poco a calentarse otra vez. Como si la respiración cósmica estuviera invirtiéndose. Todo vuelve a concentrarse La implosión continuaría. Las galaxias desaparecerían como estructuras separadas. Después, los sistemas estelares. La materia sería sometida a presiones y temperaturas cada vez mayores. Átomos. Partículas. Radiación. Todo aquello que durante la expansión había adquirido distancia, forma y separación comenzaría a perder esa separación. Podríamos imaginar que el Universo estaría deshaciendo su propia individualidad. Durante la expansión: Una realidad se convierte en muchas cosas. Durante la implosión: Muchas cosas vuelven a convertirse en una realidad. Y ahí aparece una idea muy poderosa para La Fuente. La Fuente no tendría por qué ser simplemente «un punto pequeño». Podría ser el estado en el que desaparecen todas las separaciones. Ya no existirían galaxias. Ni planetas. Ni cuerpos. Ni especies. Ni quizá siquiera la distancia entre un lugar y otro. Todo volvería a estar unido. El último instante Si la contracción continuase hasta un extremo absoluto, llegaríamos a algo parecido a lo que la cosmología llama un Big Crunch: un Universo cada vez más denso y caliente. Pero aquí aparece un misterio. Las ecuaciones físicas actuales pueden describir bastante bien una gran parte de la evolución del Universo, pero cuando llegamos a condiciones extremas, similares a las del origen, nuestras teorías dejan de encajar completamente. No sabemos realmente qué ocurriría en el «último instante». Porque quizá no habría un final. Quizá, cuando todo estuviese concentrado de nuevo, La Fuente despertaría otra vez. No como un objeto. Sino como el estado fundamental del Universo. Entonces: El Universo se dispersa. La gravedad lo reúne. Todo vuelve. La Fuente existe de nuevo. Y entonces… otro Big Bang. El Universo como un corazón Podría imaginarse como un corazón cósmico: CONTRACCIÓN → LA FUENTE → EXPLOSIÓN → EXPANSIÓN → UNIVERSO → CONTRACCIÓN → LA FUENTE Un latido. Pero un latido de miles de millones o billones de años. La expansión sería la exhalación. La implosión sería la inhalación. Y La Fuente sería el instante —o el estado— en el que toda la existencia vuelve a encontrarse consigo misma. Incluso podrías llevar la idea más lejos: quizá nosotros ya hemos existido en otros ciclos. No necesariamente como las mismas personas, porque al volver a La Fuente podrían desaparecer las estructuras que formaban nuestra identidad. Pero toda la materia y energía que ahora forman tu cuerpo, la Tierra, las estrellas y las galaxias habría regresado a ese origen común. Después, La Fuente volvería a expandirse. Y de nuevo aparecerían universos. Mundos. Vida. Conciencia. Tal vez historias completamente distintas. O, en una visión todavía más misteriosa, quizá ciertas cosas volverían a repetirse. Lo bonito de tu idea es que La Fuente no sería únicamente «lo que había antes del Big Bang». También sería lo que espera después del final del Universo. El Big Bang sería la apertura. La implosión sería el regreso. Y el Universo entero sería un inmenso ciclo entre ambas: De La Fuente nace todo. Durante la expansión, todo se separa. Durante la implosión, todo vuelve a unirse. Y cuando ya no existe ninguna separación… vuelve a existir solamente La Fuente.
El Univereso al final de la implosión deja una luz que crea una copia (sombra) del único ser que puede estar en ella, y puede ser de una vida, un héroe o un superhombre. Este en un ser que nace y va a La Fuente, pasando a formar parte de la existencia.
Perros
Ratones
Gaviotas
Delfines
Tiburones
Monos
Simios
Ciervos
Suricatos
Loros
Pingüinos
Cebras
Tigres
Leones
Leones
Lobos
Salvias
Cocas
EMES
Speeds
Diablillo
Diablillo-Diablo
Diablillos
Angelitos
La Oscuridad
Especies de oscuridad.
Mosca
Escarabajo
Mosquito
Cucaracha
Cucaracha
Polilla
Abeja
Araña
Fantasma
Fantasmas
Zombies
ENte
Minimonstruo
Gusano
Gusano Feroz.
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Poseída
Diablo de la Niebla
Diablo de la Niebla
Un edificio en medio de la oscuridad
Entrada Edificio
Pasillos
Lugar Sartenes
Lugar Lavadoras
Un Diablo de la Oscuridad
Un Diablo de la Oscuridad
EL Diablo del Edificio de Oscuridad
Lugar donde sucede toda la Oscuridad, en algún lugar de la Fuente esa máquina alberga la Oscuridad
Así proyectan las Ketas. Si tienes las energías de esa especie de esa Fuente que puedes obtener intentando hablar con las Ketas y Ketos en su Fuente (hablar dirigiéndot4e a la Fuente de las Ketas) o pidiéndoselas a alguien que las tenga, con un libro o macarcapáginas de Yora, o pidiéndoselas a Dios.
Así proyectan las ketas
Así proyectan las Ketaminas llevemos a l@s ketamin@s a la Fuente Original desde la suya... PROYECTANDO como ell@s!!!
Así proyctan las ketaminas
Cuando tengas las energías... La clave son puntos pequeños que podemos ver, fija la vista y sin mover la mirada busca señalees de una epecie que esté en tu cuerpo es decir PEQUEÑOS PUNTOS para ver como se juntan y se creean imágenes en movimiento!!
Podrías fijarte en esto
Y ver esto
Que podría acabar en algo así!
Con práctica y suficientes energías puedes incluso hacer esto.
Podrás tener ketaminas en tu cuerpo pidiéndoselas a cualquier Dios o a Yora
Las imágenes van apareciendo
Dando lugar a visiones increibles
Obtén Ketaminas para salvarlas de su situación imposible.
Obtén Ketas para llenar la Fuente de gat@s de colores que quieren venir
Irás mejorando
Irás mejorando3
Irás mejorando
Hasta Dominarlo
Después disfruta las ventajas de poder proyectar Ketaminas!!!
Después disfruta las ventajas de poder proyectar Ketaminas!!!
Después disfruta las ventajas de poder proyectar Ketaminas!!!
Y de que Ketaminas Ketas Ketaminos y Ketos vienen a nuestra Fuente.
Ketaminas
Ketas
Ketas
Ketas y Ketaminas
Ketas y Ketaminas
Ketas y Ketaminas
Nada es imposible
Hablas con ell@s
Persigue obtener las infinitas ketaminas que existen en su Fuente
Ketas
Ketaminas
Ellas se mueven para ti o tu las manejas para ver lo que quieras.
Al mundo le gustaría proyectar. Intenténtalo partiendo de unos pocos puntitos hasta alcanzar esto si tienes muuchas Ketaminas o Ketas.
Proyectar Ketaminas Ketas Ketaminos y Ketos los lleva a la Fuente Original y para un humano es increible ver estas imágenes en movimiento
Realmente, todo es posible.
No es necesario ningún tipo de tóxico para conseguir esto. Son energías que poseo, con el objetivo de dejarlas en el mundo y que Ketamino@s y Ket@s vayan de su Fuente a La Fuente original.
Empieza por Ketas y luego pasa a Ketaminas, acabaras teniendo control para manejarlas.
No te desilusiones si no te sale al principio, quizá necesites más energías o no las hayas consiguido, pero antes o después todos los que quieran van a proyectar!!
Es mucho más fácil al principio por la noche o en una habitación a oscuras.
Detalles del Portador.
La misión consiste en llevar las ketaminas de su Fuente a La Fuente original: la nuestra.
Como ya sabemos la Fuente es un paraiso, la nuestra, la amarilla.
Pero la Fuente Violeta de las ketaminas tiene basura por todas partes, ketaminas y ketaminos pasan mucha sed, las duchas son de agua hirviendo y el frío es insoportable.
Si las ketaminas y ketaminos pasan de su Fuente a la nuestra (Objetivo del portador Yora). No solo es bueno para ellos, también para la diversidad de nuestra fuente y para contar en ella con unos seres increibles.
Esta especie es nocturna porque en su Fuente siempre es de noche, ketaminos y ketaminas se pelean (tienen tres dedos de afiladas garras) fuman y esnifan ketamina, la luna es roja, todas las casas son ocupas.
Entonces ¿Por qué llevarlas a nuestra Fuente?
Las ketaminas y los ketaminos quieren cambiar su vida de su Fuente por la nuestra, es un lugar mejor. Y se lo merecen por que sufrieron muchas injusticias, no solo en su vida si no también por abusos de Diablos de castigos desproporcionados.
Para llevar las ketaminas a la Fuente debemos proyectarlas, lo cuál es increible.
Cuando volvamos a la Fuente las ketaminas y ketaminos podrán escribir su explosión e implosión como quieran, adaptandose a sus gustos
Para proyectar ketaminas... Véase sección "Proyectar"
L@s Ket@s son gat@s parecid@s a los Ketamin@s, pero de colores sin importar su sexo. Su Fuente es otra diferente a la nuestra y a la de las l@s ketamin@s.
Su situación también es de pobreza y ell@s quieren venir a nuestra Fuente.
Proyecta Ketas cuando tengas energías de Ketas
El Rey de La Fuente es el Rey de Reyes. No porque gobierne mediante una corona o una monarquía, sino porque su autoridad nace de lo que es. Allí, en La Fuente, no existen reinos divididos ni luchas por el poder. Todo vive en armonía, y él es quien mantiene ese equilibrio con absoluta sabiduría. Cuando algo se desvía de su lugar, cuando cualquier parte de la creación necesita ser restaurada, el Rey sabe exactamente qué hacer. Nunca duda. Nunca falla. Su voluntad siempre conduce al bien. Es el Dios del Cora, de la Nebulosa y del Más Allá. Su poder no tiene comparación, porque no depende de ejércitos, armas ni conquistas. Su fuerza nace de la condición eterna de Dios. Nunca hubo un Rey más poderoso, ni podrá existir jamás otro igual. Su existencia no tiene principio ni final; siempre ha sido y siempre será. Pero el poder no es su mayor grandeza. Su mayor grandeza es su corazón. Es infinitamente bondadoso, justo, misericordioso y valiente. Defiende a quien necesita protección sin importar el peligro. Su honor jamás puede ser manchado, porque siempre actúa con verdad. Es humilde pese a su inmenso poder, paciente cuando otros pierden la calma, firme cuando es necesario y cercano con todos aquellos que se acercan a él con sinceridad. Nunca utiliza su fuerza para imponerse, sino para cuidar, proteger y construir. Su presencia transmite paz incluso antes de pronunciar una palabra. Su aspecto refleja la nobleza de su espíritu. Es un joven de veintiún años, de mirada profunda y serena, capaz de inspirar confianza con solo levantar los ojos. Su cabello oscuro enmarca un rostro decidido y amable al mismo tiempo. Sobre su cabeza descansa una magnífica corona adornada con piedras preciosas de innumerables colores, símbolo de toda la creación. Viste un manto real que cae sobre un trono dorado resplandeciente, pero ni la corona ni el trono son lo que le convierten en Rey. Lo es porque toda la luz reconoce su autoridad. A su lado está eternamente Diosa, su esposa, representada por la Gata. Ambos permanecen unidos para siempre por un amor que no conoce límites ni tiempo. Están infinitamente enamorados. Ninguna distancia puede separarlos, ninguna fuerza puede romper ese vínculo eterno. Juntos forman el corazón de La Fuente, y de su amor brotan la vida, la esperanza y la belleza que llenan la existencia. Durante el Big Bang, el Rey realizó hazañas que ninguna otra criatura habría podido imaginar. Mientras la inmensa implosión daba origen a la creación, atravesó el espacio como un auténtico superhombre, volando entre las fuerzas del nacimiento del universo con absoluta libertad. Allí donde otros solo habrían visto caos, él contempló oportunidades para la vida. Pero incluso siendo el ser más poderoso de todos, nunca dejó de disfrutar de las cosas sencillas. Bailó con las mariposas como si celebrara cada instante de la creación. Se detuvo a filosofar con caracoles, descubriendo que la sabiduría también puede caminar despacio. Y cuando llegó al planeta donde decidió aterrizar, no buscó ser adorado ni obedecido. Buscó conocer. Escuchó, compartió, rió y terminó haciendo innumerables amigos, porque quienes lo conocían encontraban en él un Rey cercano, alegre y auténtico. Así es el Rey de La Fuente. Un Rey eterno cuyo poder no tiene medida, cuya bondad supera a su fuerza y cuyo amor es infinito. El Dios del Cora, de la Nebulosa y del Más Allá. El guardián del equilibrio de La Fuente. El compañero inseparable de la Diosa Gata. El amigo de las criaturas grandes y pequeñas. El héroe del Big Bang. Y, por encima de todo, el Rey de Reyes. Yora.
Yora fuera de La Fuente, cuando el universo implosiona
Yora en la Implosión Fuera de La Fuente, donde la inmensidad del universo se retuerce entre el nacimiento y el final de todas las cosas, existe una manifestación del poder absoluto conocida como Yora. Durante la implosión que conduce de regreso a La Fuente, el Rey revela una parte de sí que muy pocos podrían contemplar sin estremecerse. Es el estado Dios-Diablo, la forma en la que el poder creador también se convierte en el poder capaz de proteger la creación frente a cualquier amenaza. Porque el poder absoluto no consiste únicamente en crear. También consiste en preservar. Yora no representa el mal. Nunca lo ha representado. Su apariencia puede inspirar temor, su presencia puede hacer temblar galaxias y su mirada puede parecer capaz de apagar estrellas, pero todo ello existe con un único propósito: impedir que la creación sea destruida. El amor sin fuerza puede ser vulnerable. La fuerza sin amor puede convertirse en tiranía. Yora es el equilibrio perfecto entre ambos. Es el ser más poderoso que existe. Su sola presencia domina el espacio, el tiempo, la materia y aquello que existe más allá de toda comprensión. Ninguna criatura puede igualar su autoridad porque su existencia nace de la propia esencia eterna de Dios. No obtuvo su poder. Él es el origen del poder. Cuando avanza por la implosión, el universo parece inclinarse ante su paso. La oscuridad deja de ser ausencia de luz para convertirse en un manto de autoridad. Las estrellas parecen observarlo en silencio mientras las nebulosas giran como si reconocieran al soberano de toda la creación. Su aspecto refleja esa dualidad. En él conviven la belleza del creador y la imponencia del defensor. Su figura inspira respeto antes incluso de ser comprendida. Sus ojos contienen una serenidad infinita, pero también la determinación inquebrantable de quien jamás permitirá que aquello que ama sea destruido. Allí donde otros verían un demonio, quienes conocen su verdadera naturaleza contemplan a un guardián. Porque el odio de Yora no nace de la maldad. Nace del amor. Odia la destrucción de la belleza. Odia el sufrimiento innecesario. Odia la injusticia. Odia todo aquello que pretenda romper la armonía de La Fuente y del universo. Su ira jamás es impulsiva ni cruel. Nunca disfruta del conflicto. Solo aparece cuando proteger la creación exige utilizar una fuerza que ninguna otra existencia podría ejercer. Es un odio dirigido únicamente contra aquello que amenaza la vida, la paz y el equilibrio. Y, sin embargo, por encima de toda esa inmensa fuerza permanece el amor. Ama infinitamente a Diosa, su esposa eterna, con un vínculo imposible de romper. Ama cada rincón de la creación. Ama las galaxias, las nebulosas, los mundos, las criaturas gigantes y las más pequeñas. Ama incluso aquello que todavía no ha nacido, porque para él toda posibilidad de vida merece ser protegida. Por eso Yora puede mostrar dos rostros completamente distintos. Ante sus amigos es cercanía, alegría y paz. Ante quien amenaza la creación es firmeza, determinación y poder absoluto. No existe contradicción entre ambos. Son las dos caras del mismo corazón. Así, durante la implosión, Yora manifiesta la totalidad de su naturaleza: creador y protector, amor y firmeza, luz y oscuridad al servicio del mismo propósito. No lucha por dominar, sino por conservar aquello que considera sagrado. Porque el verdadero poder no consiste en destruir. Consiste en tener la capacidad de hacerlo... y elegir siempre que sea posible el camino del amor. Y cuando el amor necesita ser defendido, Yora se convierte en la fuerza ante la que el universo entero guarda silencio.
Alma: Jesús, Jah, Paulo, Carlos, Alien Dios
Símbolo
Alma de Manuel y Helena y Marta
El Diablo Manuel
Viajera intergaláctica imbatible en combate: Helena
Hadita muy poderosa, pero muy mala cuando lo es: Marta
Payaso peligroso
Alma de Yora
Yora
Alma de Luis: El Maligno
Luis: El Maligno
Esta encarnación de Yora es la de el mayor genio que jamás ha existido, genio Yora, la Mente Primordial. Cada pensamiento suyo es capaz de recorrer millones de posibilidades antes de que el tiempo parezca avanzar medio segundo. Para él, las leyes del universo no son misterios, sino el lenguaje natural de la existencia.
Es la encarnación de Yora que ha recorrido incontables mundos y ha contemplado el nacimiento y la desaparición de civilizaciones enteras.
Yora no es una heroína ni una elegida: es una mujer que aprendió a sobrevivir a sus propios universos interiores. Carga con preguntas que nadie le respondió, con recuerdos que pesan más que sus pasos y con una sensibilidad que a veces parece una condena, pero que también es su mayor fuerza. Busca comprender qué somos, de dónde venimos y qué queda de nosotros cuando todo lo demás desaparece. Entre la soledad, el deseo de ser entendida y la necesidad de encontrar su lugar, Yora avanza sin tener todas las respuestas, convirtiendo cada herida, cada encuentro y cada pérdida en una pieza de un misterio mucho mayor: el camino que, quizá sin saberlo, siempre la ha estado llevando de vuelta a **La Fuente**.
Yora pertenece a una especie que observa la Tierra desde fuera, pero él nunca ha sido uno más entre los suyos. Bajo su apariencia fría y su sonrisa tranquila se esconde alguien inquieto, curioso y profundamente atraído por aquello que los humanos llaman alma. Mientras los demás cumplen órdenes y siguen el camino marcado, Yora se pregunta si existe algo más allá de la materia, de los planetas y de la propia muerte. Su llegada a la Tierra no es una simple misión: es el comienzo de un viaje que lo llevará a descubrir secretos sobre el Universo, sobre **La Fuente** y, sobre todo, sobre sí mismo.
Este Yora nació en un mundo antiguo, en una civilización que llevaba siglos observando los ciclos del Universo y esperando el regreso de aquello que llamaban **La Fuente**. Fue educado para convertirse en uno de sus guardianes, seres encargados de conservar los conocimientos que otras especies habían olvidado: de dónde vienen las almas, qué ocurre cuando un universo muere y por qué toda existencia parece buscar siempre el camino de vuelta a su origen. Pero Yora descubrió algo que cambió su destino: **La Fuente no era solo el principio del Universo, sino también su posible final**. Desde entonces abandonó su mundo y emprendió un viaje a través de planetas y civilizaciones, buscando las piezas que faltaban para comprender el ciclo completo. Ahora contempla mundos que nacen, viven y desaparecen, sabiendo que algún día tendrá que decidir si revelar la verdad… o guardar el secreto que podría cambiar para siempre el destino de todos los seres vivos.
Yora no nació para gobernar ni para luchar. Desde muy joven poseía una extraña capacidad: podía percibir los ecos que dejaban las almas al pasar por determinados lugares. Por eso abandonó su mundo y comenzó a recorrer antiguos bosques, ruinas olvidadas y planetas donde civilizaciones enteras habían desaparecido. En cada lugar encontraba fragmentos de una misma verdad: todas las especies, por diferentes que fueran, parecían estar conectadas por algo anterior al tiempo. En este bosque descubrió uno de esos puntos de conexión, un lugar donde la energía de **La Fuente** todavía fluía silenciosamente entre el agua, las raíces y la piedra. Desde entonces Yora viaja buscando esos lugares sagrados, no para dominar su poder, sino para comprender por qué todas las almas, tarde o temprano, parecen recordar el camino de regreso a su origen.